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viernes, diciembre 23

Horacio Castillo (h)






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Horacio Fiebelkorn


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Bio:

Horacio Castillo (h), nació en La Plata en 1968. Es psicoanalista. Publicó Ánima cruda en Ediciones El Mono Amado, 2016.


Poemas:

NIÑO SONRIENDO EN UNA FOTOGRAFÍA

Cada tanto volvemos sobre el viejo álbum,
confirmamos nuestros recuerdos, asentimos con las imágenes
la continuidad entre este tiempo y el otro.
La fotografía coagula en su enigmático magma de colores
un instante del que ahora, extrañamente, somos espectadores.
Aun así nos llama la atención la unidad del conjunto,
porque de esa playa, de esa arena, de ese niño corriendo,
nada recordamos, entonces viene y nos atormenta la pregunta,
porque verdaderamente, hoy, no sabríamos reproducir esa sonrisa, ese gesto,
como si nos faltara el músculo correspondiente a la felicidad
o los argumentos para rebatir el error.

(De Ánima cruda, Ediciones El Mono Armado, 2016)


TARDE EN EL ARROYO

El calor era rugoso en aquel momento sin extensión,
sólo el arroyo, el juncal y el agua deteniéndose.
Los mosquitos, los jejenes y las insoportables chicharras
resolviendo arbitrariamente el tono del verano.
Entonces por aburrimiento o desesperación
arrojábamos piedras a la orilla de enfrente,
a los peces y a los pájaros entre los juncos,
a las nubes que se movían y a las nubes quietas,
a la impaciencia y más alto y más fuerte,
para ver si alguna piedra rompía los vidrios del aire, del cielo
y se caía alguna cosa, algo, no sé, un porqué.

(De Ánima cruda, Ediciones El Mono Armado, 2016)
OTOÑO

Entran los primeros fríos del otoño
por este diminuto rectángulo de hierro que gotea
hilos de tiempo oxidado sobre la pared.
La luz distinta sucede sin mayores interrogantes,
no hay perspectiva ni alteración inminente en el ciclo de las estaciones,
sólo se extraña ese espacio vacío en la vereda de enfrente,
cubierto ahora por un armazón de ladrillos, vigas y monoambientes
que ya no dejan ver los techos de chapa y sus parches de membrana agonizando
ni la caída del fuego de la tarde entibiando la ropa tendida.


(De Ánima cruda, Ediciones El Mono Armado, 2016)



LA MIRADA DE LOS PERROS

Hoy es un día apagado, las cosas carecen de su brillo habitual,
reconozco entre las sombras las señales de la devastación
y me pregunto inútilmente sobre esta subterránea oscuridad.
Tendido a mis pies, un cuerpo ennegrecido espera,
una materia simple, organizada sin turbulencias,
dirigiéndome esa mirada que siempre tienen los perros en los ojos.


(De Ánima cruda, Ediciones El Mono Armado, 2016)



POÉTICA

Comprenderán que esta fuerza no puede dominarse,
como una palada de tierra arrojada a las nubes,
como lava que sale de abajo de la tierra para calcinarlo todo.
Pero estas palabras, ¿qué dicen? ¿qué quieren maldita sea?
quizás nunca lo sabremos, porque de donde vienen,
todo está perdido y se ha prendido fuego,
se ha consumido hace años,
sólo son restos que entran por la ventana de mi cabeza,
ladridos de perro.

(Inédito)






AHOGADO

De niños corríamos hacia el tumulto de la orilla,
íbamos hacia la fascinación de las redes como en una procesión,
alimentando visiones de peces con aletas astilladas en la carne,
aguijones y orificios en la cabeza arriba de los ojos planos.
Otros, en cambio, abandonaban sombrillas, heladeras de telgopor, crucigramas
y dejaban la madera de las ilusiones secándose al sol.
Pero el verano se rige por leyes arbitrarias
y arroja todo el peso de la desilusión de los veraneantes
sobre ese enigmático cuerpo sin escamas ni remordimientos,
escupiendo uvas, agonías, en fin, una rara bilis parecida a la muerte.

(Inédito)



EL TANQUE DE AGUA

Un niño pálido se esconde bajo el tanque de agua,
en el techo de una casa que arde bajo el sol.
Arde en esa siesta abominable de verano
porque todavía piensa que hay tiempo.
Pero algo ha comenzado a pesar allí,
algo ha comenzado a pudrirse o a morir
porque sobre un cielo demasiado vacío,
revolotean unos pájaros que huelen la carroña del miedo.
Sentado bajo el tanque de agua,
mira esos pájaros que llevan restos del tiempo en sus garras,
sus dedos se deslizan sobre una pared que se descascara,
que muestra su esqueleto de alambres oxidados y vigas de hierro
y esparcidos sobre un techo que arde bajo el sol,
dejará allí, como reliquias,
fragmentos de un yo a punto de extinguirse.

(Inédito)



3 comentarios:

  1. "Fragmentos de un yo a punto de extinguirse..." excelente...por suerte existe la poesía para atrapar esos fragmentos y hacerlos perdurar...Bellas poesías, intimistas y sorprendentes estas inéditas. Gracias por compartir!

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  2. Gracias por los inéditos, me encantó Ánima cruda! Abrazo!

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  3. Fabian Pascual19 ene 2017, 07:32:00

    Hermosos versos Horacio querido. Que bueno que los hayas compartido!

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