Nuevas incorporaciones al blog:
Francisco Erian | Ana Claudia Díaz | Verónica Barrionuevo |
Juan Ramón Ortiz Galeano | Cecilia Martínez Ruppel

* * *

Francisco Erian


Mencionado por:
Alfredo Jaramillo

Menciona a:
alfredo jaramillo
martín santos
julián moreno
cecilia eraso
marianela pérez salerno (Paii)
javiera perez salerno
florencia minici
julieta lerman
maría gomez carrillo
ayelén pampín
sebastián morfes


nota bio bibliográfica:

nací el 7 de enero del 82 en buenos aires. viví en buenos aires, tandil, comodoro rivadavia, mendoza y nuevamente en buenos aires en donde me encuentro por tiempo indeterminado. estudié comunicación social en mendoza. participo del proyecto de poesía viajera PLUP, plupblog.com.ar como programador. actualizo nomade.tumblr.com. en breve estará dando vueltas un primer minilibro llamado “la nieve”


poética:

suave wifi



Poemas:

Vhs

Comodoro


Con el cabezal sucio reproduce el viciar
Recorre la imagen la barra vertical del tracking
guiada por un gordo a control remoto
en la tele magnetizada del local.

Veo la imagen, a continuación la pared
Uno detrás de otro, los estrenos.
Las películas que alquilamos duran el sábado y el domingo.

Me gustaría alquilar una película
que muestre cómo se rebobina desde adentro
de la máquina el cassette
con este polvo que vuela por el aire.





Puerto Pirámides (pequeño lugar para vivir)

Damasco y Jordania,
íntimos desde la cercanía geográfica de sus nombres

Sus vidas se desenvolvieron suaves
Nunca transpiraron en sábanas de goma, ni usaron medias de caucho, ni el neoprene
/ cubrió sus manos

Sus accidentes siempre fueron llanuras, colinas, acantilados,
pero durante esos años no sufrieron caídas ni heridas profundas

Juntos escuchan el sonido del mar siempre a distancia
y usan bufandas de lana con nudos
Desde la costa observan los movimientos de las ballenas,
recolectan caracoles cuando la marea baja y sienten en sus labios la sal que trae el viento

La península les recuerda a películas
que no vieron todavía. Películas más tristes




Me gustan las películas, viajar (...)

En el detalle de la curva,
en el doblés
del pliego de la cinta,
a medida que me acerco,
veo
las hormigas
sobre el elástico
que hace un rato sujetaba tu pelo
y hasta ahora estaba perdido en el pasto.


Me deslizo sobre el parque
colgado de un arnés
como en querida encogí a los niños
pero sin niños.








* * *

Cecilia Martínez Ruppel


foto: Flavia Rivas


Mencionada por:
Alfredo Jaramillo

Menciona a:
Cecilia Pavón
Fernanda Laguna
Rosario Bléfari
Rodolfo Edwards
Alfredo Jaramillo
Pablo Moller
Sazy Salim


Poética:
“Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar.”
R. Arlt


Bio:
Nació en 1981. Es periodista. Escribió los fanzines Muerte Chiquita, La hoja en blanco tiene tu cara y Tabula celeste/Tabula rosa. Publicó el quinteto de cuentos breves de (des)amor Pensé que te gustaba (Ed. Infamia Trascendental) y el libro de poesía La reacción opuesta (Ed. Nulú Bonsai).
Durante 2009 organizó junto a Julia González el ciclo de poesía y arte Cronotopo.
Creó con Daniela Pasik el Comando Cangrejo (comandocangrejo.blogspot.com), para tomar las almas mediante diferentes iniciativas. Escribió la novela inédita Subte. Administra el blog elordeninvisible.


Poemas:

los motivos por los cuales lloramos
son en realidad pequeños y sin bordes,
hay que abrazar al río
porque es lo mismo que abrazar a los hombres
y hay que saber mutar
para volverse lago, volverse playa y monte.

desde la inmensidad del bosque
las ramas de arrayanes
nos marcan con sus dedos filosos el camino
entendemos que la naturaleza es nuestro medio
y que el amor no puede ser humano.

nuestro ambiente es todo el que se nutra
de flores, de árboles y de hierba
para dictarnos un manifiesto propio
escrito sobre piedra o sobre un muelle:

no vas a tratar de ser mejor que nadie
excepto que vos mismo unos momentos antes,
no vas a lastimar ningún ser a consciencia
porque los corazones rotos desequilibran
el ecosistema de nuestras esperanzas.

vas a dejar que la lluvia te acompañe
y que las olas se rompan como tus ilusiones
para pulir la roca.

recién entonces desde lo alto del cerro
las casas se verán de su tamaño.


*

¿Dónde estás?
En la palma de la mano de un monstruo.

Podés tirarte al vacío.
Si soy sincera no me voy a matar.

El fracaso es sólo cambiar de camino.

¿Como un sacrificio hacia lo divino?
Como una forma nueva de hacer las cosas.

O como lo que te hubiese gustado ser.
El corazón de un bosque.

Es una buena forma de empezar.
¿Y cuándo estaré lista para amar?
Cuando rompas el deseo de apoderarte de alguien,
porque ¿qué es el otro?
Parte de mí.

¿Eso en tu mano?
Es un monstruo y lo amo.

¿Y qué es amar?
Tejer un vínculo de complicidad con el mundo.

*


Como cumbia triste

No soporto la pesadez
cuando cala en el físico.
Los pies pegados al suelo y a la calle
ya no me permiten alzar vuelo
y la cama es la única guarida
a la que puedo arrastrarme.
Tengo que ir a una fiesta
simular que considero la posibilidad de rehacer.
Estos son los momentos en que los amigos
revalidan sus títulos, pero
no puedo interactuar.
Alguien me saca a bailar, recuerdo
nunca bailaste para mí, te imito
me quedo apoyada en la pared helada
viendo cómo la gente se seduce
se reconcilia, se besa,
hace pasos sincronizados y,
para mí, la gravitación vedada.
Vuelvo a casa, me pregunto
si levitás con alguien más;
no hay nadie en mi colchón
salvo un gato que me enseña a maullar
para cortar los hilos que me atan
a este parqué gastado.
Sin volar no se llega a ninguna parte,
mucho menos a un lugar bueno
se camina en apariencia, pero los sabios
te ven llegar flotando.
No tiene que ser muy alto,
es un sentir ligero como una danza noble.
Ahora nos arrastramos por caballito y microcentro
evadimos las leyes de la ciudad,
cargamos un volquete de escombros
para que nadie nos robe lo que fuimos.


*


el agua corre por el río
al río nadie lo llena,
fluye solo;
ayuda un poco el viento
el ciclo de las cosas
pero el agua corre por el río
sin que nadie los lleve de la mano.
yo me arrojo a los brazos del caos
nadie me ataja
nunca me caigo,
me entrego al río como muestra de fe
y no me ahoga.
el agua corre y yo
me arrojo a los brazos de mi río,
puedo nadar, puedo flotar o ahogarme
si así es el ciclo que marca mi camino
y es tan imprevisto
y fluye de tal forma
que cuando lo acepto,
soy el río.


(poemas inéditos)


*
* * *

Juan Ramón Ortiz Galeano



Mencionado por:
Patricia Severin

Menciona a:
Jimena Arnolfi


Bio/biblio:


Juan Ramón Ortiz Galeano, escritor argentino nacido en Buenos Aires (1975). Tiene estudios de Derecho. Premio “Igriega” de Relato Breve 2002 (Sevilla-España); Premio “El Arte de Escribir” de Poesía 2009, Finalista (Barcelona-España); Premio “Literarte” de Poesía 2010, Finalista (Buenos Aires-Argentina); Premio “Latin Heritage Foundation” de Poesía 2011 (Washington-Estados Unidos); Premio del Público “Poemas sin Rostro” 2011, Finalista (Murcia-España); Premio “Flor de Poesía” 2011, Finalista/en curso (Buenos Aires-Argentina).
Sitio: www.juanramonortizgaleano.blogspot.com

Poética:

en esta noche en este mundo / las palabras del sueño de la infancia de la muerte / nunca es eso lo que uno quiere decir / la lengua natal castra / la lengua es un órgano desconocimiento / del fracaso de todo poema / castrado por su propia lengua / que es el órgano de la re-creación / del re-conocimiento / pero no el de la resurrección / de algo a modo de negación / de mi horizonte de maldoror con su perro / y nada es promesa / entre lo decible / que equivale a mentir / (todo lo que se puede decir es mentira) / el resto es silencio / sólo que el silencio no existe / no / las palabras / no hacen el amor / hacen la ausencia / si digo agua ¿beberé? / si digo pan ¿comeré? / en esta noche en este mundo / extraordinario silencio el de esta noche / lo que pasa con el alma es que no se ve/ lo que pasa con la mente es que no se ve / lo que pasa con el espíritu es que no se ve / ¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades? / ninguna palabra es visible

(Alejandra Pizarnik)



Poemas:

EL MOTOR DE LA ALDEA ENLOQUECIDA
“Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece...”
Nicanor Parra
Las vidrieras donde la niña veía su reflejo
son ahora los ojos quebrados del asesino.
El mercado aldeano enloquece a todos.

Los bárbaros traspasamos las fronteras y tapiales
cargando ganzúas articuladas para abrir sus puertas
y carruajes;
nuestros nietos ingresaron reptando y sollozando
disminuidos.

Aldeanos, irrumpiremos en sus bocas y en sus cuevas,
en esta comedia somos los fregadores,
los cambia-pañales extra-large,
las Cabezas Oscuras del Incendio
(léase “Cabecitas Negras”
en el Manual Indoeuropeo del Buen Tejedor):
pieza fundamental del motor;
devorando los fragmentos del Banquete C.A.V.A.
seremos inmunes a la ausencia y a las plagas,
nuestro estómago es una bodega
y nuestra boca la tormenta de reclamos,
de querellas atendidas a medias.

Nuestras hijas son mariposas grises,
nuestros hijos poetas extraordinarios
que jamás recibieron premios ni distinciones.

Aldeanos, lo que sacrificamos en un exhalo
cuesta cuatro bosques y un río,
nosotros llenaremos sus panzas
y meceremos a sus hijos
(futuros violinistas y lamecuevas),
ustedes saldrán cada día a tensar las cuerdas
que nosotros enceramos,
a echar combustible al motor;
este circoito no le importa a nadie,
a nosotros menos que a nadie.
© Juan Ramón Ortiz Galeano
(“El Motor de la Aldea Enloquecida pertenece al libro de próxima edición “De la Patria Sangrante y la Aldea Enloquecida)
2
LLEVADO POR LOS FAROS DEL BOSQUE
¿Qué sonido trae el horizonte,
qué sonido?
arde un tam tam lejano y mío,
se enciende en mi centro un anhelo, un estampido
nocturno que reverbera desde el suelo
y huele a damasco y quebrachales.

¿Qué llamado se deshoja desde el cerro,
qué llamado?
asemeja un alarido inquieto, ingrávido, codiciado,
y en mis oídos un puño de ríos invulnerables
inicia su trote firme y milenario...
palpando, acariciando el curso fértil,
intuyo palmas de ombúes, de ciruelos, de nogales.

¿Qué luces destellan desde la espesura,
qué luces?
en mi retina jadeante fulgura
una constelación de bestias y luciérnagas,
y mientras descifro su código mudo y musical
-esplendoroso, inmemorial- resplandece
la belleza de los búhos (faros del bosque),
así sus ojos: senderos
de barro y luz atravesando el aguacero del olvido,
ya me indican el destino, y ya lo entiendo,
ya lo acepto, ya me muevo,
ya sigo el derrotero...
© Juan Ramón Ortiz Galeano
(“Llevado por los Faros del Bosque” fue publicado en la antología “Poemas Inolvidables” -ISBN 10: 0983245045 / ISBN 13: 978 0983245049-. Pertenece al libro de próxima edición “De la Patria Sangrante y la Aldea Enloquecida)


TAN LEJOS, A UN PASO LUZ...
“Siguen clavándole esos clavos en los ojos
ardientes,
aunque sigue mirando
morena, mutilada, revoltosa y sangrante
velando por los hijos (esas sombras anónimas
que la siguen llevando)”
Elvio Romero
Parados uno frente al otro,
nos reflejamos,
pero en el reflejo estamos de espaldas
(o en el reflejo hay algo que nos confunde);
tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a un giro, a un paso luz...

Busco tus ojos y no los encuentro,
y pienso: “Tal vez estén ocupados
en busca los míos...”
y tal vez estén tan lejos,
hermano americano, tan lejos,
a una mirada, a un paso luz.

Entonces busco tu atención,
pero no la consigo;
te hablo, te llamo,
te grito y no me oyes;
y pienso: “Quizá sus gritos
le impiden oír los míos”

... y si los gritos con que intentas responderme
te impiden escucharme,
y si los gritos mutuos nos impiden entendernos,
es que estamos tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a una pausa de distancia,
a un paso luz.

A veces te encuentro callado,
ensimismado y cabizbajo,
y no me atrevo a importunarte,
y los dos, permanecemos en silencio...

y me pregunto: “¿No será él
quien no se atreve a importunarme,
pues también me ve callado,
ensimismado y cabizbajo?”
estamos tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a un llamado de distancia,
a un paso luz.

Otras veces te encuentro lastimado,
y no me contengo,
y me atrevo, y me acerco
a limpiar tus heridas;
y mientras lo hago veo sin sorpresa
que tu sangre
también brota de mis manos,
y lo veo sin sorpresa,
hermano americano,
porque tus heridas, hermano mío,
tus heridas… también son mías.
© Juan Ramón Ortiz Galeano
(“Tan lejos, a un paso luz...” fue publicado en las antologías “Una isla en la isla” -ISBN 10: 0983245002 /
ISBN 13: 978-0983245001- y “Poemas Inolvidables” -ISBN 10: 0983245045 / ISBN 13: 978 0983245049-. Pertenece al libro de próxima edición “De la Patria Sangrante y la Aldea Enloquecida)


* * *

Verónica Barrionuevo


foto: Melina Di Fabrizio



Mencionada por:
Martín Moureu

Menciona a:
Laura Cabezas
Violeta Kesselman
Rocío Miño
Tamym Maulén Muñoz
Maximiliano Pezzoni
Verónica Andrea Ruscio
Nicolás Castro

Bio
Nació en Buenos Aires en noviembre de 1979. Estudió Letras en la UBA y Traductorado literario de Inglés. Trabaja como profesora de español para extranjeros y colabora con artículos en revistas. Escribe desde chiquita. Algunos de sus poemas aparecieron en El Interpretador, Zona Moebius, La Sombra (Mercedes) y Poetas al tuntún. Su única publicación en papel hasta el momento fue en 2009, en el libro colectivo “Laboratorio I” (Pornos/Milena Caserola Ed). Su blog es www.unsenuelobrillante.tumblr.com.


Poética
En algún lugar hay un señuelo brillante. Quizás se trate de seguirlo, de buscar sin saber bien qué hasta creer encontrarlo.



Poemas

La aprendiz

había una cierta distancia en las fotos blanco y negro
algo que parecia temblar con la reacción química
de los sistemas de revelado

ahora todo es digital, ya no se mueven
suavemente con el viento al secarse
como banderas blancas donde la imagen
se sobreimprime de a poquito
y resignifica la nada

quizás
eso sea bueno

la inmediatez en su estado más puro
la pérdida de las poses
y el comienzo
de algo mas espontáneo

es normal para mí que no quieras
hacer muecas frente a mi cámara
y que no te interese
enredarte los pies con los yuyos
si te saco sin que te des cuenta
una instántanea de espaldas mientras caminás
descalzo por el patio una mañana de domingo.



Crush

Bill sabía que no iba a poder
hacer más nada

por más que decidiera sentarse en el lugar
en algún momento la suma de sus pasos
iba a terminar dando cinco

el resto de su vida podría haber sido
una inercia
que durara años y años en el pasto
sentado acostado de pie
como un lienzo sin pintar
pero eso no era vida no era su vida
era una cárcel invisible hecha economía de los movimientos
era sólo durar en una espera

le pareció tanto mejor tanto más
parecido
al amor darle el gusto a ella y caminar despacio
dejarse desplomar ante sus ojos
con los brazos abiertos y la vista fija

regalarle
la extensión infinita de su muerte.



Anunciaron lluvia

¿escuchás cómo ronronea el lavarropas?
parece que tuviera
piedras adentro
pero es sólo la carga del día

me imagino el calor sureño
los desiertos donde un auto levanta polvo
la rebelión de las máquinas a la que le tenés miedo
encontrándote de pronto en una hamaca paraguaya

te imaginás mi mejilla contra el piso
intentando una comunión con la tierra
es lo que me deseaste cuando nos conocimos
y te hablé de pies tamborileando los suelos
calientes debajo de África

pero la tierra por ahora solamente
es la de las macetas azules
que suspiro al regar (ojalá no te des cuenta)
y el calor por ahora es ni más ni menos
que algo invisible algo espeso que se arremolina
sobre la ropa en la soga, una lucha de vectores
o una madre protectora: algo inexplicable
que no deja que se hundan los cimientos de la casa.



Levedad

el momento mismísimo
en que todas las falsas alarmas dieron
negativas
nos entristeció un poco

nos habíamos acostumbrado
a la idea de catástrofe
sirenas que sonaban demasiado fuerte

pensábamos que la libertad era eso
recoger las piezas de lo que habíamos hecho
y enfrentarnos al futuro con las manos llenas
de pedacitos de vidrio

tratando de armar alguna figura
que no cortara las manos al modelarla
y quedara más o menos bien con pegamento

la verdadera libertad quizás sea
destinar ese tiempo
a soplar contra el viento un par de dientes de león
y ver cómo se desprenden en el aire
sus hojas mínimas
a las que
cuando éramos chicos
les pedíamos deseos y pensábamos
que eran iguales a alas de libélula.







* * *

Ana Claudia Díaz




Mencionada por:
Celeste Diéguez
Natalia Romero

Menciona a:
Natalia Romero
Celeste Diéguez
Romina Freschi
María Laura Romano
Violeta Canggianelli
Mariano Massone
Juana Peralta
Teodora Scoufalos
Mónica Rosenblum



Bio/biblio:

Ana Claudia Díaz. Nació el 31 de diciembre de 1983 en Santa Teresita. Estudió letras en la UNMDP y participó de varios ciclos literarios. Actualmente reside en Buenos Aires, estudia guión de cine y asiste al taller de Romina Freschi. Publicó la plaqueta de poesía Vuelto Vudú (2009) y Limbo (2010) en Pájarosló editora. Poemas suyos fueron publicados en ramona, poetas al volante y algunos blogs.
También escribe en: www.anaclaudiadiaz.blogspot.com

Poética:
Desde la parte de la valoración bifurcada de una sola rama: del brazo pértigo del río articulado. CAMINO, hasta reunirme de nuevo con mi cauce interior, hasta desembocar en el mar. Mi tradición secular, se expande y se repite, agraviada con las palabras que insisten en girar sin punto fijo.



Poemas:

*
El suelo todo de cal. Lo piso, camino como palpando el riesgo. Como si intuyera el olvido, o un rumor de peces sueltos camuflándose en la vereda, asomándose, esperando el ansia. Si me sintiera expuesta manteniendo la mera intención de distinguir a quien deambula: allá, encontraría que ahí, también estoy yo, animándome o ajena, hundiéndome. Ya, peyorativa, connoto una intuición y la desvío mansa, a mi corteza, a la fusión con las rutas del sonido. Como ecuación, renuncio a la fatiga, a la caída oblicua de mis argumentos, traslúcidos: no parecen ser más que hilos incandescentes sosteniéndose en el interior de una lámpara. De pronto, tenue, vislumbro mi nuca hollada de tanto agacharme a ver crecer el brote pirotécnico: un parpadeo pleno antes del mareo que implica continuar, y descubrir que aquella imagen que da sosiego a la visual no es más que las antenas blancas de los ciempiés convulsionando las ramas desmelenadas, poblándolas de la sensación que da la miel cuando se desvanece. Frente a mis ojos. La involuntaria agitación trastorna el hueco en la decoración verdosa. Hay esto, y hay un abundante surgimiento rabioso, para destemplarlo todo, con la fuerza que emerge. Entonces, desacoplada, me convierto en instrumento para desacotar la petulancia que me transforma en algo así como un mármol, o al menos en pretenciosos desprendimientos de un molar transparente de piedras que envuelven mi tejado, mi fachada terrosa, vana. Sí, quisiera yo que la concavidad se difunda en hormigueo, y en el camino se asemeje al interior de mi miseria que es euforia en la raza agigantada. O que logre hacerme encallar, para tener que devolverlo todo: los restos de cal, lo que se arrastra en el suelo abatido, el absoluto: remota interpretación, insípida de quien busca un imperio pero le basta saber que no va a encontrarlo, hasta tropezar primero con los restos de un acantilado: hasta hermosear al abismo.




*
Llegó, lo había ajado todo por esa usura que me especula desde hace tanto, mustia. Y así fue que, no pude responder. No sé, creo, que las liebres envejecen después de una carrera, como forma de estropear el intento o el desarraigo. Cuando era tímida, descansaba en camas que muda la velocidad, de tinte rojizo, rojo. Y refregaba con fuerza el propio estropajo sobre los muebles usados. Minuciosamente. Ronde la astucia y supe separar los hongos sobre la tierra hollada. Amancillar hasta la mitad todo. Ser mediana. Incluso, desaliñar hasta desflorar. Para después, retomar el riel, el camino. Mirar para atrás y decir: “varios vagones descarrilaron en la curva por exceso de velocidad”. Y ya. Mudada: ahora es una espora que se separa de la planta y vuela.


*
Un perfil sombreado: aquello. O somos casas. O somos una estampita en la solapa de algún piloto. Bello pero precario. Quien pudiera disponer de la fuga extraviada, que extraño: ríspida. Para llevarla a girar en la rueda donde se posa, mi yo del vos. Ovillado. Excedido. Mudo. Se pierde arracimado y queda a solas, en la comarca de ornamentos. Quizás, lo encuentre luego: trémulo, como gastado. Inercia tardía en el vértice entre mi llovizna y el durazno. Delimitado rodará aún inerte. Como obsecuente, mi yo, aturdido y en desorden se hamaca: trovador ondular y ausente de tu vos, invisible anhelo. Nadie, nadie puede resistir el hastío, del ladrido del viento producido por un búmeran. Eso es, repetir una y otra vez, desarticular el pasto hasta desteñir. Faltan imágenes que podrían ser dobles devastadora. Monedas. Rehago el café. Rehace el contorno animal de su vos. Integral y agregado. Total. Somos dos pájaros de yeso esperando que alguien diga, la vigésima octava letra. Vocal. Sabes, en vez de eso digo, prefiero la pálida velocidad de los molinos, que cortan el aire en bloque. Para evitar que derrame. El sol en mis brazos. Allá: nuestra mitad. Nuestra remota y fraccionaria habitación. Los arboles improbables de nuestro florero. Ya no detengas el sur con tus manos, extravagante. Mi yo esta entero. Se debe al tercio inmóvil de tu vos, recóndito.

*
La erosión
la fricción continua

el desgaste que descose la quietud
aguarda al viento
al cuerpo pardo, roído
las púas frente al peligro
frente al espejo

ahí
ella se enrolla como si estuviera
hecha solo de algas
refresca su resistencia
como si fuera
un erizo sombrío que se alivia
cuando ve el esplendor

el gallo que gira en invierno
la veleta
la gloria
la cresta roja
la cinta en la lanza.


* * *

Rocío Pochettino


Mencionada por:
Celeste Dieguez

Menciona a:
Romina Freschi
Celeste Dieguez
Juana Peralta
Cecilia Romero Messein
Gabriela Carrión


Bio/biblio:

Nació en Río Tercero en 1982. Es Licenciada en Letras Modernas por la UNC, y actualmente becaria de CONICET. Integra la Antología de poetas de los 2000 Aires Contemporáneos compilada por Romina Freschi, y ha publicado glasé (2009).
Algunos de sus poemas pueden leerse en:
http://plebellacontemporanea.blogspot.com
http://poetas-enlaluna.blogspot.com



Poemas:


club náutico [2009]

.
latigazo: todo picado

la capa reusable celeste
adherencia sonora impermeable
las manos conservan la sal de los vientres
abiertos el moco partido la uña que muestra
la sangre y la lleva a la boca

ahora es posible llamarte
porque las aguas se rompen

traer por favor esa lancha cuyo nombre no ha sido grabado:
anahí de un lado, anahí rocío del otro,

de lonas
sólo cubierto el motor desbordado.


.
el arco-iris hace casita en la grasa
en el agua de los pescados,
dónde has llevado rocío la cabeza del dientudo?
no puede afilar una vulva el gesto
de muerte en la foto: dos hombres abrazan
un pez que colea, uno sonríe y de
fondo en color las botellas
que van trazando el sonido
de cada pregunta: papá, los limpiamos?



promo dos mil [2010]


.
yo nadaría en tus filtros en la boca en la isla
que absorbe las aguas hasta volverlas vapor
ahora que ya no lo somos porque dijiste:

en el club, no.

y de ahí fileteando las luminarias las lonjas del alga que tapan la entrada
cerca del chorro, era un chorro el lugar

y de ahí alternando el nivel a otro nivel el nivel 109 el nivel por afuera
el nivel y la placa el nivel en septiembre o en la otra parada el
nivel y lo iluminado de otro nivel más abajo mucho más grave un
taller de niveles haciendo niveles una gota de aire en el agua o en
el centro más abajo que abajo ya diciendo está bien lo sabemos
pero igual hace falta



.
yo nadaría sin el cuerpo haciéndote un baos de
salvia para llevar tus mojarras de vuelta,
y yo nadaría sin voces
haciéndote trampa de nuevo
fajándome el pecho en remera XL
alegre, si la muerte si consigo besar
a la virgen sus pies estrellados




.
no sólo entre animales dormidos, no
sólo un relámpago de chico cortando
la arena sino soñar en lo que venga loneta en
cemento rayado autografiado las Krunchas
las Tutuquitaz noventa y siete, promo dos mil
* * *

Eduardo Espósito



Mencionado por:
Marina Kohon

Menciona a:
Carina Nosenzo
Carlos Ardohain
Laura Yasan
Ezequiel Wajncer
Yadi María Henao

Bio/biblio:

Eduardo Espósito: Nació en Buenos Aires, en mayo de 1956 Ha publicado. El niño que jugaba a ser Rayo, 1992. Violín en bolsa, 1995. Una novia para King Kong, 2005. Quilombario, 2008.
Coordina desde 1996 el taller de escritura de la Dirección de Cultura de la ciudad de Moreno, y a partir de 2001, desempeña igual actividad en el taller literario municipal, “Elementales Leches” de la ciudad de Gral. Rodríguez.
Reside en Paso del Rey, Buenos Aires.

Poética:

La poesía. Hilos sutilísimos en tensión contínua. Lo sabio y su resabio; un dejarse arrobar por la gemela laica de la plegaria.



Poemas:

Plumajes

El poeta es el hombre que se
niega a utilizar el lenguaje
J. P. Sartre

La vida no debería ser mas
que esta cosa que respira y sangra
Los dedos bien abiertos
ante las notas de un teclado inexplorado
No es porque te negás a regresar del cementerio
que se me ocurre este dislate
ni porque tu fantasma de algodón de azúcar
acusa los calores del desván
La tarde como un daguerrotipo victoriano
pesando en mi cabeza
La vida tampoco debería ser mas que esto
Sin embargo un poeta desangelado
se asemeja mucho a un hombre
Hay un otoño de alas mustias
parece que pelaran pollos en el cielo
Y esta cosa que respira y sangra
aunque bien mal en escribir insiste

A Ian Watson



Celeridad

Hay cuatro clases de hombres en el mundo
Los lampiños
Los barbudos
Los que se afeitan como Dios manda
Y los tristes pobres hombres
de la afeitadora eléctrica

Pobres niños olvidados por sus madres
a quienes jamás papá pasó pelota
Nunca una curita en el uncido rostro
Nunca una sonrisa de satisfacción padruna
jamás papel higiénico en la herida
o paños tibios a ese amor con la gillette

Pobres desmadrados
que perdieron segundos en su vida apenas
por no ganar un cielo de brochas y afiladas
Pobres hombres de besos jamás lisos
esclavos para siempre de su aceleración

A Rafael A. Lafferty




El amor es un número imaginario

Hacé de cuenta que tengo brackets y besame
Son menos juveniles mis encías
La mano llega a su fin / roba un recuerdo
Algo así como otra gente se desplaza
Y vos sosteniendo el peso de tu lengua
que aligera el desgaste de mis años

No más tormentas en tu cara
ni tragedias gris topo que me muerdan

Habrá un jadeo de luna en tus mejillas
Una liturgia remota
como de botellas friéndose de envidia
Y algún pantano dormido en nuestras bocas
si no te importa besar a un dinosaurio.

A Roger Zelazny
* * *



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: Ma. Paula Alzugaray
: Lucas Amuchástegui
: Pablo Anadón
: Marí­a Teresa Andruetto
: Héctor Miguel Ángeli
: Elena Anníbali
: Román Antopolsky
: Fernando Araldi
: Mercedes Araujo
: Paula Aramburu
: Marimé Arancet
: Carlos Ardohain
: Germán Arens
: Teresa Arijón
: Martín Armada
: Laura Arnes
: Jimena Arnolfi
: Mario Arteca
: Raúl O. Artola
: Alfia Arredondo Orozco
: Rudy Astudilla
: Jorge Aulicino
: Marita Balla
: César Bandin Ron
: Carlos Barbarito
: Trinidad Baruf
: Sandro Barrella
: Verónica Barrionuevo
: Ignacio Barsaglini
: Carlos Battilana
: Domitila Bedel
: Jacqui Behrend
: Gabriela Bejerman
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: Bárbara Belloc
: Luis Bení­tez
: Timo Berger
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: Concepción Bertone
: Isabella Bianca
: Sebastián Bianchi
: Salvador Biedma
: Francisco Bitar
: Mariano Blatt
: Osvaldo Bossi
: Nicolás Wekil Braessas
: Jorge Brega
: Alfonsina Brión
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: D.J. Buenmozo
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: Daniel Buschi
: Juan Carlos Bustriazo Ortiz
: Luciana Caamaño
: Susana Cabuchi
: Víctor Toty Cáceres
: Gabriel Caldirola
: Laura Calvo
: Fernando Callero
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: Silvia Camerotto
: Fernando Caniza
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: Diego Carballar
: Oscar Cares Leiva
: Patricia Carini
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: Mónica Carozzi
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: Horacio Castillo (h)
: Soledad Castresana
: Alejandro Castro
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: Esteban Castromán
: Susana Cella
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: Lord Cheselin
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: Aquiles Cristiani
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: Alejandro Crotto
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: Miguel Culaciati
: Andrés Cursaro
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: Bruno Di Benedetto
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: Selva Dipasquale
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: Ignacio Di Tullio
:
Mariana Docampo
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